Cada día brota una historia: “La urgencia de llegar”

Una mañana de enero del año 2007, un violinista ofreció un concierto en una estación de metro de la ciudad de Washington.

Apoyado contra la pared, junto a un tacho de basura, el músico, que más parecía un muchacho de barrio, tocó obras de Schubert y otros clásicos, durante tres cuartos de hora.

Mil cien personas pasaron sin detener su apurado camino. Siete se detuvieron durante algo más que un instante. Nadie aplaudió. Hubo niños que quisieron quedarse, pero fueron arrastrados por sus madres.

Nadie sabía que él era Joshua Bell, uno de los virtuo­sos más cotizados y admirados del mundo.

El diario The Washington Post había organizado este concierto. Fue su manera de preguntar: —¿Tiene usted tiempo para la belleza?

 

(Eduardo Galeano, “Los hijos de los días”,  pág. 26. Ed. Siglo XXI de España Editores, S.A. 2012)

 

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Una Respuesta a Cada día brota una historia: “La urgencia de llegar”

  1. Ildefonso dijo:

    Gracias, Antonio, por esta selección de “cortos” que nos estás brindando durante el verano y que nos ayudan a reflexionar.
    Un abrazo

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