Discurso de Juan Pablo II a la Orden Franciscana Seglar. 1986

DEL DISCURSO DE S. S. JUAN PABLO II
A LA ORDEN FRANCISCANA SEGLAR (19-VI-1986)

imagencabecera Ser franciscano Seglar

En el ámbito de la gran familia franciscana, la Orden Seglar se configura como una unión orgánica de fieles que, «impulsados por el Espíritu a alcanzar la perfección de la caridad en su estado seglar, se comprometen con la Profesión a vivir el Evangelio a la manera de san Francisco» (Regla OFS, 2).

Elemento fundamental de vuestro carisma es la plena y completa observancia del Evangelio de Cristo: esto lleva consigo una continua y asidua meditación sobre la figura, la persona, la obra y el mensaje de Jesús, que es el centro de nuestra fe. En esto, san Francisco es uno de los guías más fascinantes de la historia de la espiritualidad cristiana: él quiso conocer y vivir el Evangelio «sin glosa», o sea, a la letra, poniendo en práctica las exigencias más radicales del mismo, de tal forma que fue favorecido por Cristo crucificado con el fenómeno místico de la «estigmatización». A las muchedumbres de fieles de comienzos del siglo XIII, Francisco apareció como un auténtico «alter Christus», otro Cristo.

Y Francisco recomienda a sus hijos e hijas espirituales que viven en el mundo:

-que sepan buscar siempre la persona viva y operante de Cristo en los hermanos, en la Sagrada Escritura, en la Iglesia y en las acciones litúrgicas (Regla OFS, 5);

-que hagan de la oración y de la contemplación el alma de su ser y de su obrar, a imitación de Jesús que fue el verdadero adorador del Padre (Regla OFS, 8);

-que vivan en plena comunión con el Papa, los Obispos y los Sacerdotes (Regla OFS, 6);

-que realicen en la vida de cada día el espíritu de las «bienaventuranzas» buscando en el desapego y en el uso una justa relación con los bienes terrenos, purificando el corazón de toda tendencia y codicia de posesión (Regla OFS, 11);

-que ejerciten continuamente una radical transformación interior, o sea, la «conversión», que encuentra en el Sacramento de la Reconciliación el signo privilegiado de la misericordia del Padre y la fuente de toda gracia (Regla OFS, 7);

-que sepan tratar y acoger a todos los hombres como don del Señor e imagen de Cristo, y que busquen los caminos de la paz, de la unidad, del amor y del perdón (Regla OFS, 13. 19).

En este espíritu, todas las Fraternidades franciscanas seglares están desde hace tiempo en oración por el buen éxito de la «Jornada mundial de oración por la Paz» que he convocado para el 27 del próximo octubre [de 1986] en Asís. Esto indica cómo los miembros de la Orden Franciscana Seglar se sienten, por vocación, portadores de paz y mensajeros de alegría.

(De “Directorio Franciscano” Año Cristiano Franciscano, publicado el 19 de Abril de 2016)

Esta entrada fue publicada en Florecillas. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *